Vaciarse no es rendirse, es aprender a soltar con amor. Esta reflexión íntima de Jorleny García nos invita a dejar ir lo que pesa, a abrir espacio para la calma y a reencontrarnos con la mujer que sobrevive dentro de nosotras. Un texto sobre el silencio, la fe y la plenitud que nace cuando aprendemos a habitar nuestro propio vacío.