Bajo la luna creciente: un rito de divorcio y renacimiento
- Belgica Jorleny Garcia Cardenas
- 28 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Ceremonia de cierre — 28 de diciembre de 2025
Hoy, bajo la luz de la Luna en Cuarto Creciente, siento la energía de crecimiento y acción rodeándome.
Es el momento perfecto para tomar decisiones conscientes, para cerrar ciclos desde la acción y la intención, y para encender la fuerza de lo que viene.
El año 2025 es un año nueve: no se aferra, cierra ciclos kármicos para dar paso a uno nuevo.
Como hija de la Luna, buena canceriana, consagrada al espíritu femenino y portadora de Ma’at como arquetipo vivo en mi linaje espiritual, comparto con cada lector la ceremonia más importante hasta este momento: mi ceremonia íntima de divorcio, liberación total de un proceso kármico, incluso antes del cierre físico.
Porque lo que no se cierra por dentro, continúa afectando afuera.
Es una fecha, que invita a dar fin a todo lo inconcluso, a lo doloroso, a lo que ya dio su aprendizaje.
El cielo estrellado me envuelve, el arroyo a mi izquierda murmura en silencio, y siento que esta es la noche que consagra mi unión conmigo misma, y al mismo tiempo mi divorcio de todo lo que no sostiene, inestable, incompleto y encadenante.
Es la noche que abre mi nuevo ciclo, la del cierre del portal de la noche oscura del alma, recordándome que nunca llegamos tarde: todo tiene su tiempo perfecto.
Regreso vestido de blanco, como símbolo de mi pureza emocional y espiritual.
Mi alma se consagra a vivir bajo preceptos de limpieza y claridad hasta que llegue quien deba llegar, si es que llega.
Es un acto que honra lo vivido, sin encadenarse al dolor, tomando cada experiencia para transmutarla.
El instante helado
No es una fecha cualquiera.
Es una noche helada.
El campo está oscuro, de ese verde profundo que solo existe cuando la luna decide mirar.
El aire muerde suavemente la piel, como asegurándose de que estoy despierta.
A mi izquierda, el arroyo corre en absoluto silencio.
No habla.
No aconseja.
Solo está.
Como yo.
Levanto la vista y la luna en cuarto creciente me sostiene con su mirada.
No está completa.
Y aun así… es hermosa.
Siento que me mira con orgullo.
Como una madre antigua que no invade,
que no empuja,
que no rescata.
Ella sabe.
Yo también.
No estoy en mi ciclo completo —pero estoy llegando.
Y esta vez, no dejo que la oscuridad invada mi luz.
Es mi luz la que entra en la oscuridad,
con calma, con amor, con una certeza nueva.
El frío atraviesa mi pecho y,
por primera vez, no huyo de esa sensación.
Me quedo aquí.
Presente.
Entera.
La ceremonia
No hay testigos humanos.
No hacen falta.
Siento a Ma’at acercarse,
dispuesta a pesar mi corazón,y estoy lista.
Como esa alineación silenciosa que ocurre cuando una decisión
ya ha sido tomada mucho antes de nombrarla.
No vengo a romper nada.
Vengo a cerrar.
Mi divorcio no es solo con un hombre:
es con todo lo que no sostiene,
con lo incompleto,
con lo inestable,
con lo que pedía energía
sin ofrecer raíz.
No hay enojo.
No hay grito.
Solo precisión sagrada.
Las diosas antiguas no se quedan
donde la energía se ha quebrado.
Ellas cierran portales.
Isis no persigue.
Reconstruye su poder.
Ma’at no grita justicia.
Restablece el orden.
Y Nut se arquea sobre la noche
para recordarme que cada final
también es una gestación estelar.
El año 2025 es un año nueve.
Nada de lo que pertenece a este ciclo
me acompaña al siguiente.
Siento en mi cuerpo,
en mis huesos,
en el silencio,
que el cierre no es final,
sino regreso al eje.
El sello
Después del fuego,
después del agua,
después del silencio…
Llevo la mano a mi clavícula derecha.
Ese punto exacto donde el cuerpo deja de negociar y empieza a decidir.
Ahí nace el tatuaje.
No adorna. No recuerda. Es acta viva.
Se llama:
El Sello de Ma’at: Retorno a Sekhmet
No representa dolor superado.
Representa cierre irrevocable.
No dice “cerré”. Dice:
Aquí no vuelve a posarse lo incompleto. Aquí solo cruza lo que sabe sostener.
Siento el pulso bajo mis dedos.
Ese lugar queda marcado,
no con historia compartida,
sino con soberanía.
No es promesa futura.
Es reconocimiento presente.
Aquí habito entera.
El Acta
No entierro mi historia.
La coloco en su lugar sagrado.
El arroyo sigue corriendo.
La luna sigue mirándome.
El frío ya no duele.
Cierro con agradecimiento.
El ciclo se completa.
El portal se cierra.
Yo me elijo.
Yo permanezco.





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