Cuando la Torre vuelve a caer y la fe parece nada
- Belgica Jorleny Garcia Cardenas
- 2 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 4 ago 2025

Cuando la Torre vuelve a caer
Hoy no tengo respuestas.
Solo catarsis.
Solo lágrimas que se sienten viejas, que me han habitado demasiadas veces.
La Torre llega y llega a mi vida una y otra vez.
Se desploma lo que pensé que estaba en pie, se rompe lo que había sostenido con mis propias manos.
Y me pregunto:
¿por qué el amor se cae, aunque sea amor?
¿Por qué no se puede sostener, aunque el corazón aún palpite?
No entiendo por qué mi vida no arranca.
No entiendo por qué ese hombre no cede,
por qué no se marcha a seguir con su vida y me deja en paz.
Me tiene la mía arruinada, atrapada en un dolor que parece no terminar.
Mi papá, mi raíz
Y mientras tanto, mi papá enfermo, cargando un peso que no debería ser suyo.
Yo quisiera ser alivio para él, pero siento que solo le entrego preocupaciones, más estrés, más silencios rotos.
Lo miro y deseo que descanse, que deje de sufrir conmigo, con el trabajo, con sus enfermedades.
Deseo que encuentre un respiro y que disfrute sus años.
De pequeña siempre dije: “un día voy a darles todo”.
Y duele no poder. Duele sentirme una carga en todos los sentidos para él,
incluso cuando él se mantiene más en oración por mí que yo misma.
Y yo aquí, dándole más cargas que ternura.
No he podido comprarle su telescopio, aunque le prometí que se lo daría.
Y debo confesar que tengo miedo…miedo de perderlo, de no poder darle una vida mejor antes de perderlo.
Espero que este sea solo un mal momento,
y que me permitan tenerlo más tiempo.
Él nunca ha pedido nada, nada…pero todos mis recuerdos lindos de la infancia son con él.
Y eso no sé si algún día podré perdonárselo a Jan Carlos.
Porque me ha tocado elegir entre ser el todo para mis hijos y compensar a mis padres por tanto esfuerzo, amor y ayuda…
Y lo peor es que incluso fueron padres para él, lo amaron como a un hijo.
Pero él es simplemente lo que es: un narcisista.
Solo toma y nunca regresa.
Cuando la fe parece nada
A veces repito y repito: “si tuvieras fe como un granito de mostaza…”.
Y me aferro. Me mantengo en fe.
Pero hay un ingrediente que no encuentro.
No sé cuál. Y sola… no sé cómo seguir tirando de esto.
No sé cómo remar contra la corriente sin que se me quiebren los brazos.
Duele.
Duele ver a mis hijos llorar.
Duele decidir entre estar con ellos o darles lo que necesitan.
Duele sentir que mi fe se desvanece en un vacío.
Duele olvidar las oraciones contestadas.
Hoy, mi fe no se ve como milagro.
Se ve como cansancio.
Como lágrimas en la madrugada.
Como un “no puedo más” que también es oración.
Quizás la Torre no viene para destruirme,
sino para recordarme que aún en las ruinas hay raíz.
Que, aunque todo se caiga, yo permanezco.
Y quizás, aunque yo lo olvide, ese granito de mostaza sigue aquí,
escondido en mi pecho.
Aunque lo sienta invisible, aunque se me caigan las fuerzas,
aunque hoy no tenga respuestas.
Que el cielo lo sepa:
mi llanto también es oración.
Mi catarsis es mi verdad desnuda.
Y aun en medio de la caída, sigo aquí.
La vida sin respuestas
Y a esto me refiero cuando digo que no existe la sanación como un lugar fijo.
No existe la estabilidad como promesa eterna.
La vida es vida: cambiante, dolorosa, sorprendente.
Pero… sería mejor si lográramos tener una vida menos difícil.
Hay personas como yo, que nos esforzamos por nuestros hijos y sufrimos por ellos.
Hay personas sin hijos, pero con sus propios mundos, como mi hermana menor, a quien yo miro y pienso que su vida es tan simple y feliz… y ella no lo ve así.
Hay personas con dinero, estabilidad y una familia completa,
todo lo que yo quisiera tener… pero no tienen amor, no son felices.
Y entonces me queda esta pregunta:
¿Estoy escuchando a mi corazón o al mundo?
Hoy no puedo dar consejos.
Hoy no puedo ayudarme ni a mí misma.
Hoy, como muchas veces, solo me tengo a mí.
Por muchos años ha sido así: sola, y ya estoy agotada.
Y sí, muchas mujeres sentimos esto.
No soy nada especial.
Pero no sé… yo me imagino que, si existe,
tiene que existir la plenitud.
Si no, ¿para qué existiría la palabra,
sin un significado real? ....




Comentarios