top of page

Mi amado es mío y yo soy suya...

Como dice el Cantar de los Cantares: “Mi amado es mío y yo soy suya”.


No necesita perfumes ni adornos: su sola presencia, su olor natural, su manera de estar, es suficiente para encender en mí un deseo que no puedo controlar. Su hombría se siente hasta en la forma en que respira; su fuerza tranquila, su mirada, su silencio… todo en él despierta admiración y pasión a la vez.


Durante años creí que había conocido el amor verdadero. Matthew fue un refugio para mi corazón roto: seguro, estable, hermoso… pero no hizo latir mi alma como hoy lo hace él.

Jorge… Jorge no necesita hacer nada para conquistarme. Solo ser él mismo, en su versión más simple, más real, basta para que mi corazón se rinda.


Pero también es mi amigo, mi confidente, mi cómplice; con el soy mujer completa, no cubro mi deseo y soy mujer en cada especto, podemos hablar de todo, compartir silencios, reír sin palabras, y aún así sentir que todo es seguro y verdadero.


Lo admiro más de lo que puedo decir. La vida lo probó, pero no lo quebró; lo templó, lo hizo fuerte, profundo y completo. La dulzura que esconde, pero que se asoma cada vez en gestos tan pequeños como esos besos tan espontáneos en mi frente o en mi cabeza, después de reírnos de las locuras que hacemos, o del sexo apasionado e intenso, o solo ese momento de calma que viene después de estar juntos, solo tocar su pecho y sentir su alma vibrar bajo las yemas de mis dedos. Su fuerza silenciosa, su mirada firme, su inteligencia nacida de la vida misma, vale más que cualquier cosa. Yo tuve que estudiar muchísimo y aprender para alcanzar lo que él ya posee naturalmente. Su carácter me causa admiración.

Eso es grande. Eso es admirable. Eso es hombre.


Quiero estar a su lado en lo cotidiano: en los días tranquilos, en sus silencios, en sus risas, y también en los momentos difíciles de la vida: cuando el estrés agobia, cuando la ansiedad tensa, cuando el dolor golpea. Porque amar es acción, entrega, no “dame”. Quiero ser su refugio, su calma, su paz; la que le permite dejar afuera su armadura y simplemente ser él mismo.

Mi amor no busca mi felicidad… busca la suya, y eso me llena por completo. Y es así como entiendo que es el amor. Porque pensamos que amar es quiero estar con alguien que "me haga feliz", pero el amor va mucho mas profundo; es: hacer feliz a esta persona me hace feliz a mi.

Cada parte de él me hace vibrar: su respiración firme, su pecho cálido, sus manos fuertes y la manera en que mira y calla, su fuerza silenciosa y su calma absoluta.

Me recuesto en su pecho y lo olvido todo; cada latido suyo me envuelve y me hace sentir completa, deseada, viva. Su olor, su piel, su calor… todo en él me despierta deseo y ternura al mismo tiempo.


Amar de verdad es elegir a alguien con todo lo que tiene, incluso sus partes rotas, y aun así respetarlo, admirarlo y desearlo con todo el ser.

Con Jorge, entregarme completa no es debilidad; es libertad.

Siento ternura por su fuerza, deseo por su calma, admiración por su vida, y alegría por cada instante juntos.


Él es mi hombre, mi amigo, mi confidente, mi pasión. Mi loco amante, sabio e inteligente.

Me recuesta en su pecho y lo olvido todo; su presencia sola es suficiente para hacerme estremecer.

Fuerte como la muerte es mi amor por él, y ni las muchas aguas podrían apagarlo, ni los ríos ahogarlo.

Si alguien ofreciera todos los bienes de su casa a cambio de este amor, sería despreciado, porque nada se compara.

Él es mi hombre, mi amigo, mi amante, mi sol.

Mi amado, mi cómplice, mi inspiración.

Mi deseo, mi paz, mi refugio, mi ternura.

Mi amor verdadero.

El hombre que yo amo, mi amigo, mi pasión, mi vida.

El amor verdadero para quien soy hoy.

Comentarios


bottom of page