Porque no comencé antes..
- Belgica Jorleny Garcia Cardenas
- 29 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Esta pregunta me la hice yo en un futuro
Suena raro lo sé, pero yo me entiendo.
La cosa es que hoy buscando respuestas como todos estos días que he estado llorando sin parar, pensando en lo sola que me siento en todo este proceso de seguir adelante con mi vida. De empacar la mitad de mi vida y dejar la otra mitad atrás. Familia, amigos y personas que alguna vez amé. Solo fue un paso de fe, y aunque había paz y un nuevo comienzo me sentía tan triste como si la tristeza se rehusara dejar mi vida, como si se hubiese anclado a mi corazón como una sanguijuela que espera vivir eternamente de mí.
Preguntándole a Dios todas las noches, porque no puedo ser feliz. Porque no olvido a personas que quiero olvidar, dolor que quiero solar y así... en reclamos sin ponerme a ver dónde estoy. En promesas cumplidas, talvez no de la forma que quisiera, pero sí de la mejor forma que Dios necesita para seguir moldeando mi corazón.
Y es que no es mentira, que entre los problemas y el diario vivir se nos olvida realmente lo primordial, buscarlo a Él.
Y no es tarea fácil, pero siento que bueno, con tal haya vida mañana, mañana ya vere como paso mañana... hoy es hoy, y hoy Dios me despertó y me quedé como y que hago despierta a esta hora eran las 3:20 a.m. y pues sólo comencé a orar y a llorar. Entendí que no puede haber un "tú ya sabes Dios lo que necesito" cuando Dios sabe que no queres ver lo que necesitas. Y hoy fue el, tenes que volverlo a perdonar. Así de claro y lloré como una niña caprichosa que le dice a su papá, ¿porque me tengo que disculpar yo si no soy yo quien hizo daño? Y ahí estuve dos horas peleando con mi corazón y mi ego. Hasta que recordé que no puedo solicitar el perdón y ayuda de Dios si yo no perdono. Qué cosas tan facilitas las que se nos olvidan, y luego otras dos horas llorando de vergüenza. Porque entendí que es tan fácil perdonar y amar a quienes amamos naturalmente, perdonar a quienes amamos no es gran reto, al menos no para mí.... pero perdonar a quien me lastima intencionalmente y amarle como Dios manda, eso es difícil ... y terminar llorando y pidiéndole a Dios que tenga misericordia con esa persona, que no le vaya tan mal es algo que solo se logra destrozando tu ego. Y es que hay tantos niveles del ego, tantas batallas que ganarle. Sabes cuando lo lograste, cuando lograste doblegar ese sentimiento de batalla que te lleva el ego y entendes que es más ganancia la paz y el amor.
Lo que Dios haga con mi destino, solo él lo sabe. Pero Dios es un buen padre y aun así, Jesús en su momento más difícil se sintió abandonado, así que bueno eso me hace sentir menos mal agradecida, por haber dado por sentado todo lo que me da día con día.
Él es mi proveedor, mi guía, mi amor primero y mi paz. Y estando "sola", si Él está no me hace falta nada. Es difícil ver la verdad de su gran amor, cuando nos cegamos por lo que no tenemos y dejamos de ver lo que, si tenemos de frente, hecho realidad. Tantos "ojalas" tantas oraciones contestadas en nuestras narices, y aun así seguimos esperando tenerlo todo para sentirnos amados por Él.
Cuantas oraciones contestadas vivimos hoy. Si, talvez no a nuestra manera "ideal", pero si a la forma de Él. A la forma que Él necesita para acercarnos más Él, para que entendamos que dependemos de Él y de su amor.
Hoy no tengo mi vida nada resuelta, de hecho, estoy más perdida que un Avenger TBM-3; pero con la certeza de que el mismo Dios que me rescató de la muerte muchas veces a manos de mi abusador, el que me rescató tantas veces de mi dolor, el que me rescató del abandono, el que me abrió puertas donde no las veía, es el mismo de ayer y de hoy, y de siempre y que a su manera siempre me dará mi salvavidas.
Y dije, hoy comenzaré a vivir la vida que quiero vivir, no voy a esperar a tener todo resuelto, a no tener problemas, a que el juzgado decida... Dios decide, y Él me dijo que ya era hora de soltar con amor el pasado. De vivir para mí, sin excusas, sin miedos porque Él está ahí listo para sostenerme en todos los saltos de fe que yo necesite a lo largo de mi vida, y esa certeza es maravillosa. Buscarlo a Él primero, y lo demás vendrá por añadidura, y con certeza de que así será.




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