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08 de Julio

Actualizado: 10 jul 2025

Cuando el descanso sin rutina trae caos emocional: vacaciones sí, pero no de la responsabilidad


No porque sea mala la libertad, pero la libertad sin estructura, dirección o límites sí lo es.

Ayer tuve una de esas reflexiones que solo llegan cuando el silencio de la casa se rompe con pequeños hábitos que parecen inofensivos, pero que terminan alterando la paz interior: mis hijos están de vacaciones… pero las responsabilidades no.


Sí, han pasado semanas de descanso. Semanas en las que les permití dormir más, jugar sin horarios, ver películas hasta tarde, y simplemente ser niños sin la presión del reloj. Y está bien, porque el descanso también es necesario.

Y para ser justa, no es que no haya estructura: Ashley, por ejemplo, deja la casa aseada por las noches y me ayuda durante el día, cada uno coopera dentro de sus posibilidades. Pero incluso así, me di cuenta de algo importante: el descanso no debe convertirse en costumbre de comodidad superficial.

Encender el televisor apenas despiertan, ver televisión mientras comen cada alimento del día, jugar videojuegos sin siquiera haber tomado un baño por la mañana…No son malas cosas por sí solas, pero cuando se vuelven rutina, algo dentro comienza a apagarse.

Las vacaciones son para recargar el alma, no para olvidar el corazón disciplinado.

Porque el desorden emocional no siempre es visible en las tareas, a veces se cuela en esos pequeños hábitos que nos adormecen el espíritu.

Así que ayer tomé una decisión que quiero sostener con amor firme:

Volvemos a tener horarios. No tan estrictos como en el colegio, pero sí con claridad.

Volvemos a tener rutinas que nos den estructura y tranquilidad, que nos sostengan cuando la mente y el corazón no saben por dónde empezar el día.

Porque formar hábitos saludables no es solo tarea de la escuela. Porque el hogar también educa. Y porque el verdadero descanso es aquel que nos permite disfrutar… sin perdernos.

Hoy comenzamos de nuevo:

⏰ Hora de levantarse.

🚿 Hora de tomar un baño.

🍽️ Hora de ayudar con la mesa.

🧹 Hora de ordenar el cuarto.

📚 Tiempo de lectura.

🎨 Tiempo libre (¡porque claro que sí, también hay diversión!).

📺 Y el televisor… solo por ratitos, no como compañero constante del día.


Y lo más importante: reglas claras, habladas con respeto y recordadas con paciencia.

Porque la libertad no es ausencia de límites.

La libertad sin estructura, sin propósito, se convierte en caos emocional.

La verdadera libertad es aprender a caminar dentro de los límites que nos sostienen,

sin que nos pesen como cadenas, sino que nos abracen como raíces.

Y sé que, en un mundo ideal, su papá también encontraría tiempo para compartir con ustedes, para darles momentos de ocio y conexión, no solo para que la vida sea responsabilidades.

Sé que quisieran seguir con sus clases extracurriculares, con sus pasatiempos y sus sueños.

Estoy haciendo lo que está a mi alcance para que su infancia no sea solo deberes o rutinas aburridas.

Quiero que tengan una vida diferente, donde el único descanso no sea ser un

“couch potato”, sino disfrutar, aprender, y crecer con alegría y equilibrio.

Vacaciones sí...Pero no vacaciones de la responsabilidad.

Porque ser mamá también es ayudarles a prepararse para el mundo, incluso cuando descansan del colegio.

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